sábado, 10 de abril de 2010

Un día como hoy


Un día como hoy aprendí que no existe verdad más cierta que la que grita mi alma y luego corroboran mis ojos. Que a partir de hoy mi panorama se hará más bello si lo veo con cariño y detenimiento.
Al observar a las personas, descubro que la expresión más triste no es siempre una lágrima; sino una sonrisa fingida, sobre todo cuando se tiene un nudo en la garganta.
La lucha se hace más fácil y hermosa si la hacemos con convicción y corazón, matando los miedos, cortando esas cadenas.
Un día como hoy aprendí que la verdadera compañía es la que siento, aunque no siempre la vea. Y es que sólo tengo ganas de verte feliz; a los sueños hay que buscarlos en la realidad y no sólo en el imaginario.
A veces la vida se torna un poco más difícil; pero siempre tendré la oportunidad de hacerla mejor; tan sólo el tiempo se hará cargo de este corazón.
Un día como hoy aprendí que las verdaderas historias con final feliz, no se sacan de cuentos, se crean a base de esfuerzo.
Trataré de ser constante y esta vez enfrentaré a todos mis miedos.
Y si alguien me falla alguna vez, trabajaré para no fallarle yo; voy descubriendo que los fantasmas del pasado no me visitaron en vano, porque experimenté la gracia del perdón, el privilegio de la libertad.
Mi vida pasa, mi locura se agranda… qué bendición.
Piedras del camino tengan miedo de cruzarse en mi destino, porque ahora la que va en marcha soy yo.
Un día como hoy aprendí…que un día cualquiera es suficiente para aprender.