
Veo gris esta mañana, siento gris este lugar.
Escucho mil sonidos derepente, no existe calma alguna, sigue oscura la ciudad.
Dejo liberar el alma, quiero despertar; pero esta vez de verdad.
El destino con este día me da una ansiada nueva oportunidad, el tiempo pasa, los minutos que corren no piensan regresar. Descubro que en esta vida existe algo más, ese algo dulce que hace que aún pueda respirar.
Los días transcurren hoy no quiero esperar más, ya no busco tan sólo pensamientos… Quiero desaparecer en pleno encuentro.
Observo el frío en este mundo; mi mirada ya no sabe mirar sin hablar. Todo va cambiando y cambiando, sólo perdura lo real.
Y es que entre tanto ruido de la vida decidí escucharme, llegar a esa reconfortante esencia.
Sigo el camino arduo con el sol sobre el hombro, es él quien ilumina la verdad; yo sólo utilizo un poco la imaginación.
Deja que el miedo ya se esconda, con cuidado para que el alma no se rompa; pues nadie tiene un pacto con el tiempo, los años llegan y el olvido pasa.
Voy soñando bien despierto, voy en busca de mi encuentro.
Luz que llenas mis días, haces que guarde esta misma mirada, ese mismo brillo de luz.
Diferenciar entre el blanco y el negro se hace difícil en un mundo gris; pero cada cierto tiempo por fin realmente siento, siento brillar una ciudad.
Es mundo largo, es un corto momento; hoy desaparezco y voy en busca de mi encuentro.