Bajo la luz de una vela encendida, abro el corazón nuevamente; hago un trato de paz con mi mente, dejo las alas al viento y piso tierra llegando a la razón.
Son innumerables los Quisiera en este eterno cuento, son tantas las ideas de Deseo y pocas las ganas de luchar.
Pensando que existe un mapa que nos guía a la felicidad, olvidamos que nuestro destino se funda en actitud, ese sentimiento que nace una tarde cualquiera, con ganas de amar, amar de verdad.
Sólo yo decido cómo andar por la vida, destruyendo cada Hubiera que sale del viento e ir contra el tiempo buscando lo real, eso que me llena de día a día con ganas de seguir; sin ponerme límites.
Esa soy yo, tan sensible como aguerrida, con un par de miedos que no me impiden darle con todo a la vida, porque tengo las ganas, porque a veces me canso, y es que aún brilla el alma y con eso basta para seguir despertando con un alma que ya creció, que ve las cosas más claras y va andando por la verdad.
De tanto que caigo ya sé como levantarme curando las heridas y seguir caminando.
Toma… llévate lo mejor de mi historia, que eso mismo trato de hacer yo, decidamos por la sonrisa que nos propone cada mañana y volvamos a empezar.
Que sigan corriendo las horas que tu esencia aún sigue latente, que tu sólo respirar mueve el mundo que tiene ganas de existir viviendo.
Y es que al final del tiempo te das cuenta que lo único que nos alimenta de verdad ese amor que nos ayuda a crecer de verdad, eso que uno ama tal cual es, sin títulos, ni condiciones; con palabras y sueños que se forman en el actuar.
No te quiero sólo enamorado de mi, sino de la vida, de tu propia alma y la libertad.