Desperté… encontré dentro mío mil alegrías, un par de miedos, bellos recuerdos y entre todo eso vi mandando a mis sueños.
Pude ver que el camino era largo; pero que cada paso jamás había valido tanto la pena. La locura me acompaña, hace de mi vida más vida, qué bendición.
Guardo en mí una sonrisa por todo lo vivido, y es hora de empezar con la otra parte del camino. Nos hará crecer en libertad, hoy lo entiendo y ya no le temo.
Entendí la magia de las palabras; pero opté por la sinceridad de las acciones, quise probar la ligereza de las emociones; y nuevamente me quedo con la inmensidad de los sentimientos.
Aún nos esperan muchas vidas… hagamos que cada una de ellas sea increíble recordar. Siendo fiel a nuestra verdad, sin aprender a mentir; no me gusta disimular lo real; prefiero sentir.
Y fue así como un día me di cuenta que desde hace mucho tiempo atrás ya había empezado mi camino, que estaba en pleno viaje y que seguía mi destino.
Siendo el sol quien guiaba mis pasos para ir dejando un poco lo mejor que tengo en cada parada.
Llevando de equipaje mi luz, mis ganas, mis experiencias; pero sobre todo mi alma.
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